De menos a menos (me gusta más)

 

Museo de Arte de la Universidad Nacional -Bogotá

Curaduría: Sylvia Suárez

2008

Esteban Peña

Esteban Peña

Liliana Sánchez

Liliana Sánchez

 

El punto, la línea, el plano, el color, el tiempo son las variables puestas en juego en De menos a menos [me gusta más]  para el planteo de proposiciones compositivas que, mediante gestos sencillos desean pasar "de menos a más" en su potencia estética.

 

Los trabajos que conforman De menos a menos (me gusta más) son invitaciones al ejercicio de una mirada suspensiva, invitaciones a una temporalidad lenta que permita la transformación por la contemplación de lo circundante o dado por hecho en material opulento para la experiencia. Esta invitación aparece en el movimiento oscilante entre lo simple y lo complejo, lo superficial y lo profundo, la abstracción y la figuración, lo (que ha) sido y lo recordado, y lo contenido y lo desbordado.

 

El punto, la línea, el plano, el color, el tiempo son las variables puestas en juego en De menos a menos [me gusta más]  para el planteo de proposiciones compositivas que, mediante gestos sencillos, desean pasar "de menos a más" en su potencia estética y convertirse en posibilidades para desacelerar la mirada.

 

Con esta exhibición se desea poner sobre la mesa una poética de lo mínimo, que lejos está de ser característica exclusiva de estos trabajos; es, más bien, un factor que atraviesa la escena artística nacional contemporánea. Hay, en esta propuesta, un señalamiento de prácticas simples que, a pesar de serlo, son susceptibles de devenir en continentes de una de las más preciadas facultades del ser humano para la constitución de su existencia en experiencia: la mirada. La mirada como una percepción perspectivesca capaz de "animar" todo, hasta el vacío.

 

De menos a menos (me gusta más) es una propuesta que convoca a cuatro artistas cuyos trabajos confluyen en los siguientes aspectos metodológicos y formales:

 

a. Profundización en elementos nimios. El trabajo con el punto, la línea, la superficie, el tiempo, se dirigen hacia elementos mínimos, cercanos, "invisibles" o "invisibilizados" por el ruido de lo demás y por el uso, redimensionándolos hasta la indeterminación mediante operaciones de la mirada y de la acción compositiva. Así, cada uno de los trabajos que aquí confluyen pueden entenderse como "puntos de fuga" o como "acercamientos microscópicos" a diferentes fenómenos u objetos (continentes, superficies, objetos concretos, etcétera), en el sentido en que, mediante una experimentación con elementos básicos como el punto, la línea y el plano abren sobre sí los horizontes de posibilidad de la mirada del receptor, o al menos portan este deseo de apertura.

 

B. Sistema versus azar: La combinación del sistema y el azar en la construcción de las obras es base de su proceso de creación. De esta manera, estos trabajos constituyen una particular expedición por el mundo del oficio, de un oficio desligado del dominio del medio específico (dibujo académico), pero asociado a una exploración calma de los medios materiales seleccionados -el grafito, la tinta, el alambre, la cuerda o los espacios físicos y objetos cotidianos. Esta exploración quiere ubicarse en pleno "centro" de las posibilidades netas de estos materiales "olvidando" en algunos casos, "desmontando" en otros, los sistemas de representación asociados con ellos; "ignorando" también el afán por expandir o rebasar los límites del medio específico . Así, la ilusión de profundidad en una imagen bidimensional, la de masa y volumen mediante un complejo de líneas, el gesto sutil que separa la apariencia material de la imagen, se indagan mediante acciones sencillas y persistentes.

 

c. Levedad. Entendida como una característica cuya potencialidad estética parece residir en la capacidad de evocación de los elementos más simples y a su vez precisos, toda vez que cierta atención se fije en ellos (estos elementos se activan con la mirada del otro).  Es decir que, cualquier cosa  o fenómeno contiene una invitación a suspender la atención típica (que puede ser, incluso, desatención) que se le da según su valor práctico o según la comprensión prestablecida que se tiene de ella; una vez dada esta suspensión es posible iniciar una relación contemplativa del objeto o de alguna acción.

 

Con esta exhibición se desea poner sobre la mesa una poética de lo mínimo que lejos está de ser característica exclusiva de estos trabajos; es, más bien, un factor que atraviesa la escena artística nacional contemporánea. Hay, en esta propuesta, un señalamiento de prácticas simples que, a pesar de serlo, son suceptibles de devenir en continentes de una de las más preciadas facultades del ser humano para la constitución de su existencia en experiencia: la mirada. La mirada como una percepción perspectivesca capaz de "animar" todo, hasta el vacío.

 

SYLVIA SUÁREZ

Curadora

 

 

Adriana Ramírez presentará 8 dibujos tridimensionales realizados con alambre dulce. Las figuras vacías son objetos encontrados en la cotidianidad. Estos objetos que escoge son representados de manera paradójica en la medida en que al ser continentes [una alcancía vacía, un gancho sin ropa, unos zapatos de tacón], presentan la ausencia de contenido, al ser contenidos delatan la ausencia de su continente; se plantea así una dicotomía entre el interior/exterior de los objetos exaltada por la estructura misma de estos dibujos literalmente tridimensionales.

 

El alambre, la línea, demarca la superficie de estos objetos, sin llegar a constituirse en cuanto tal. Aquí el giro irónico de estas representaciones. Si desde el enfoque de la Geometría la línea no existe, es la abstracción realizada por la razón matemática partiendo de la intersección de planos en los objetos, aquí pasa lo contrario:  los objetos son generados por la línea. Queda al espectador la tarea de "finalizaría generación del objeto”. (Silvia Suárez)

 

La serie dibujos espaciales son composiciones, al parecer incompletas, en alambre que dan pistas de los objetos comunes que representan -una alcancía o un par de zapatos de tacón-, para que el espectador, con la misma necesidad que tiene de completar una frase o una ecuación, intuya los posibles recorridos físicos de la forma y reconstruya mentalmente el volumen. 

 

El trabajo a nivel espacial y el efecto de los planos invisibles e imaginables se consolida con las fotografías de las esculturas y sus sombras. Al contrario de lo que sucede en los objetos donde la gestualidad es limitada y las líneas tienen una rigurosidad impuesta por la fuente de cada idea, en las fotografías las interpretaciones de los mismos aparecen repetidas, repisadas, deformadas, incompletas, casi al punto de ser un boceto.

 

Esta concepción asocia dos aspectos en la obra de Ramirez. Primero el de integrar al espectador, invitándolo a desplazarse,  abrir, descubrir o llenar con su acerbo e intuición los espacios en blanco entre fotografía y fotografía de los ensayos visuales – composiciones fotográficas con lecturas simultáneas-, y el interés por los elementos cotidianos y para nada monumentales.

Una plataforma es un espacio y una oportunidad que ofrezco a otros con un tiempo, una excusa y las condiciones necesarias para que "algo" germine.