“…Oírse en las voces de los demás es un privilegio.” Luz Lizarazo, artista.

¿Cómo comienza su historia?

Este es un LIBRO-PLATAFORMA que tiene sus orígenes en la década de los 90, cuando mi vida giraba alrededor del montañismo. Recorríamos las montañas de Colombia, emocionados tanto por las cumbres como por los valles y para nosotros era común encontrarse con la guerrilla, por ejemplo cuando se andaba por la Sierra Nevada del Cocuy, Güicán y Chita o en el Sumapaz. En esas andanzas estuve o fui testigo de tres tomas guerrilleras y en una de ellas, siendo mi compañero de cordada parte de la Cruz Roja, estuvimos en el meollo del asunto. En otra, presenciamos la capacidad del avión fantasma cuando ya entrada la noche vimos estrellas en la tierra y destellos en la falda de la montaña de al frente. Fuimos testigos de varias historias "cotidianas" de la vida rural colombiana; no fui víctima ni victimario, solo un espectador.

LEGADO DE MONTAÑA / ENTREVISTA COMPLETA

Preguntas por Cristina Esguerra

¿Cómo describirías Legado de montaña?

Es un ejercicio para trasformar lo instantáneo de una serie de conversaciones en permanente. Es una publicación donde el azar, el subconsciente, la mente abierta y la historia de cada persona permite que las combinaciones entre tres columnas ofrezcan un sin fin de posibles lecturas; la primera columna describe una situación, la segunda ofrece "un secreto" para sobrevivir y la tercera uno para trascender, ambos aspectos esenciales de la vida humana. 

 

Funciona como un animalario, solo que con palabras, que son mucho más evocadoras que un dibujo. En él cada página da cuenta de una conversación sobre el momento de transición social y política que vivimos en Colombia, de diálogos con diferentes personas entre excombatientes de base, excomandantes, miembros del secretariado en su momento, artistas y seres cercanos. 

 

La publicación es parte de un proyecto de largo aliento y cuyo camino tiene cinco momentos: un viaje a un ETCR  (Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación), una exposición de arte en la ciudad de Bogotá, el proceso de edición e impresión, la activación del libro a través de personas con acceso a grupos o espacios de conversación y por último la retribución al territorio, algo que considero mi deber como una artista que extrae material físico o conceptual de una comunidad para producir una obra.

 

Primer día en Pondores, La Guajira. Octubre de 2018.

Veinte años después, en el 2018, hice parte de la residencia HAWAPI, una organización internacional que invita cada año a un grupo de artistas a adentrarse en territorios con determinados conflictos y hacer propuestas insitu. Ese año el lugar escogido fue el ETCR (Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación) Amaury Rodríguez, ubicado en la Sierra del Perijá al sur de la Guajira; así fue como las dos cosas que me habían alejado de las montañas dos décadas atrás me llevaban de regreso a ellas: el arte y el conflicto.

 

Hicimos dos viajes al ETCR y estuvimos 13 días viviendo con personas que habían sido parte de la guerrilla de las FARC y que ahora le están apostando con todo a nuevas posibilidades de coexistencia. Contrario a lo que generalmente sucede, llegué al lugar con más intención de aprender que de enseñar porque para mis adentros, pensaba que no podía haber mejores conocedores de la montaña que quienes habían habitado en ella por décadas.

 

Al comienzo fue todo un reto porque a veces creemos que lo que es obvio para nosotros no es interesante para los demás; por ejemplo, palabras o acciones tan comunes en la montaña -y tan necesarias en nuestro sistema económico-, como el "hacer trueque" no aparecían sobre la mesa fácilmente. Además abrir conversaciones y contenerlas requiere que las partes acallen las voces del ego, del miedo y del juicio (teoría del Ulab). A eso hay que agregarle que no soy buena para el calor. Me tomó un tiempo acomodar mi cuerpo, la manera de expresarme, mi lenguaje y mi escucha, todo para comprender en un punto que la materia era yo, que yo era el otro y quien habría de volverse permeable.

 

Al cabo de unos 10 días ya había recolectado una interesante serie de enunciados. Los transcribí en cara y contracara en papeles media carta, los plastifiqué y allá se quedaron en una caja y una mesa construidas especialmente para ello.

 

Ya en Bogotá y a comienzos del 2019, venía la muestra El Dorado, un espacio que reconoce a los artistas como sujetos sociales críticos de su entorno. No se trataba de exponer lo mismo; porque nunca es igual hacer una línea en el tablero de la casa de alguien que hacerla en un espacio expositivo. En palabras de la curadora Andrea Muñoz, el reto era crear puentes y hacer una prueba de cómo funcionaría una sociedad dispuesta a coexistir en el reconocimiento de las diferencias y los desacuerdos de sus habitantes. Entonces, empecé a imaginar la mejor manera de hacer público y compartir aquel conocimiento. Finalmente resultó este libro-plataforma, cuya primera edición fue impresa y publicada este año con una beca de creación otorgada por el Capítulo de Arte de la Asociación de Egresados de la Universidad de Los Andes, UNIANDINOS. Han sido dos años de trabajo y todavía hay trecho por recorrer.

 

Hoy, con este  libro andando por ahí, siento que dejo de ser solo ese espectador de los años 90 y me convierto en actor de la historia, una narración que propongo incluyaa además del pasado, lo presente y lo futuro y de la que por ende somos protagonistas. Ahora puedo decir con cierta certeza que soy otro “F-actor del desconflicto”.

Trabajo de campo. Conversaciones sobre la arista de la montaña. 

Presentación a la comunidad del proyecto. Noviembre de 2019

Muestra en espacio El Dorado. Febrero - abril de 2019. 

¿De dónde surge la idea de hacer un libro con esas características, en vez de uno con una narrativa fija?

Llevo varios años desarrollando lo que llamo PLATAFORMAS; una plataforma es un espacio con un tiempo y una excusa para que “algo” germine y donde el público puede convertirse en actor o incluso co-autor de mi propuesta. Son propuestas enmarcadas en el arte relacional que le apuntan a que interactuemos entre nosotros y que la experiencia estética sea un detonante bien efectivo para nuevas formas de sentir, pensar, conocer y juzgar. Con este criterio de creación y teniendo en mente las tarjetas que había producido en el ETCR, hice varias maquetas que permitían combinar las frases entre sí, y bueno la del mostruario fue la que mejor funcionó. Hubiera podido ser un mazo de naipes, pero no;0 13th ñ. los libros se palpan, se atesoran, se consienten. Además confío plenamente en uno de mis fundamentos para que una obra de arte sea exitosa: primero seducir y luego si cuestionar; creo que el libro lo cumple a cabalidad pues permite el juego, el descubrimiento, leerse a uno mismo e incluso responder preguntas personales, todo con palabras que dan cuenta de la apuesta de un país en reconciliación.

¿En qué contexto se dan esas conversaciones, y por qué te llamó la atención convertirlas en fragmentos de un libro?

Las conversaciones que contiene el libro se dan en un contexto de transición. Algo muy similar a estar en la arista de una montaña, ese momento en que se ha llegado a la cima y hay que decidir si uno sigue o si se devuelve. Sobre lo segundo, creo que todo acto creativo es una nueva combinación de fragmentos de otras cosas y desde el comienzo el objetivo era ofrecer algo que pudiera cobrar diferentes sentidos según las personas y su momento de vida. La escritura en fragmentos permite la re-creación, es polifónica y su efecto va mucho más allá que si hubiera presentado una única visión transcribiendo las palabras de corrido. Al final, Legado de Montaña es como las historias o los viajes, una experiencia fragmentada que requiere de tiempo, curiosidad, voluntad y nuevas miradas para ser entendido y disfrutado en todas, o al menos, en varias de sus dimensiones.

Activadores del libro. Octubre de 2020

 

Con un par de ejemplos,

¿qué comentarios has recibido?

 

"Desde que lo recibí hace un par de meses lo he usado en mi casa (dónde convivimos con puntos de vista bien distintos sobre el proceso de paz), en sesiones de storytelling con guías rurales de la Serranía de la Macarena (Meta) y en espacios de co-creación de la narrativa turística del Espacio Territorial de Miravalle (Caquetá). En todos estos momentos he visto que el juego de palabras del libro-plataforma activa la curiosidad de forma distinta. Mientras que los citadinos han reconocido la sabiduría de las personas que viven en el monte, los campesinos y excombatientes de las FARC se sorprenden de ver su experiencia reflejada en palabras tan familiares. Sin embargo, a pesar de que cada quién se conecta con el texto desde lugares distintos, todos hemos quedado igual de intrigados, no solo por el consejo que nos dan las palabras de alguien más, sino también por el hecho de que un libro así exista, de que un regalo inesperado de repente nos recuerde que hace falta hablar más de estos temas para "mirarnos mejor". 

Lorena Gómez Ramírez - Antropóloga y diseñadora de viajes, activadora del libro.

“Un diálogo vivo, dinámico y aventurero. Legado de Montaña para sobrevivir y para trascender es una experiencia sensorial, un libro con muchos senderos que guardan el consejo del caminante en la montaña, la realidad de un contexto en el que se condensan años de resistencia y una voluntad de construcción de escenarios de paz desde la palabra en los territorios. Un libro que es muchos libros, un coro de voces con olor a naturaleza y textura de arena húmeda y fértil.” 

Liliana Valencia (Virginia)- Comité de cultura ETCR Pondores.

 

“Permite hacer algo que está relegado en los hogares y es ejercer la tradición oral. Con él puedo crear la oportunidad para contarle a mis hijos como viví yo los momentos más álgidos del conflicto armado en Colombia.”

Liliana Hernández, odontóloga.

¿Alguna recomendación para leerlo?

Hace un par de días alguien me habló del concepto de la “Humanidad compartida”. Lo resalto porque la invitación de Legado de Montaña es a reflexionar sobre cómo, en lo fundamental, todos somos extremadamente parecidos y tenemos las mismas preguntas o necesidades y que aquello que nos separa es la manera en la que respondemos a ellas; un ejemplo es la necesidad de trascendencia y como una persona puede elegir el camino de una religión, mientras que su amigo práctica yoga o su vecino prefiere conectarse a través de plantas sagradas. Entonces el llamado aquí es en doble vía: uno, es a preguntarse qué hay detrás de cada frase como “Comerse un helado” o “Pisar la huella de quien va adelante”; en el caso de la primera, comerse un helado es la razón de un joven, que nació y creció dentro de la organización, para no volver a las armas y seguirle apostando a su nuevo rol en la sociedad; o de la segunda, que hace referencia a Colombia como uno de los lugares del mundo con más afectados por minas antipersonales. Y dos, a imaginar qué hay por delante de esas mismas palabras y a combinarlas hasta que cobren un nuevo y personal sentido. Esa es la verdadera poética del libro y mi apuesta en este trabajo.

 

Qué va para adelante?

El alcance de Legado de Montaña está dividido en dos ámbitos: uno privado y otro público. El primero se refiere a 250 ejemplares numerados y firmados que pueden adquirirse para usarlo de manera íntima, de hecho se le pueden preguntar cosas y parece ser que da respuestas acertadas; el segundo está relacionado con otros 250 que envió a quienes llamo activadores: personas u organizaciones que en la práctica abren los espacios para conversar sobre nuestra historia y nuestro conflicto. El primero financia al segundo y al plan de secundar la iniciativa de los habitantes del ETCR para la ampliación de su biblioteca con estantes y material de lectura. Así, junto con el espacio El Dorado y un coleccionista de Medellín estamos coordinando la manera más adecuada para colaborar y convidar a otros a sumarse en esta idea que significa abrir un mundo de posibilidades a través de los libros.

 

"Una vez, después de hacer una cumbre, perdimos el camino de vuelta y nos cubrió la noche. Ya en la morrena y sin haber podido encontrar nuestro campamento, decidimos refugiarnos en un recodo de piedra. Fue un amanecer eterno y muy frio en el que las estrellas se movían milímetro a milímetro; solo nos mantenía allí la confianza en la luz de la mañana. Al fin llegó."  Extracto del libro.

Una plataforma es un espacio y una oportunidad que ofrezco a otros con un tiempo, una excusa y las condiciones necesarias para que "algo" germine.